Somos

89 días de cocinar, cortar el césped, bañar al perro, cortar el pelo a tus hijos, pintarte las canas, sufrir con la tecnología y el aula virtual y todo, sin importarte cuántas libras subiste en cuarentena.

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Alexis Murray

Junio 15, 2020

¿Saben qué día es hoy? No salgan a preguntarle a sus hijos ni a revisar en el celular a ver qué día es hoy. Tampoco miren el calendario pegado en la pared. No saben qué día es hoy ¿verdad? ¡A quién le importa! ¡Estamos en cuarentena!

La vida de repente cambió. Todo lo que creímos que era, ya no es. Lo que pensamos que jamás pasaría, pasó. Los días empezaron a transcurrir lentos y el mundo cambió.  Ahora la pregunta es ¿nosotros cambiamos? ¿mejoramos? ¿empeoramos? ¿nos reinventamos o nos paralizamos?

Cuando pensaste que el internet solo servía para ver Netflix y para conectarte a Facebook, el mundo te obligó a conectarte a aulas virtuales para que tus hijos recibieran sus clases de la escuela. Cuando pensaste que no podrías vivir con “1 centímetro” de canas sin ir a la peluquería a que te las pinten, aprendiste que bien podías vivir con 2 y 3 centímetros de pelo blanco o teñirlas tú mismo. Cuando esperabas los fines de semana para olvidarte de la cocina, fue cuando más horas pasaste cocinando y luego limpiando el regadero, porque a todos en casa se les ocurrió que querían hacer un asado todos los fines de semana. Y justo cuando empezabas la dieta -por décima vez- llegó la cuarentena y te cortó las ganas de lucir más delgado, más delgada. Total… los únicos que te ven en cuarentena son tu esposo, tu esposa, tus hijos y el perro.

Somos bacanes somos chidos

Pero siempre es mejor ver el vaso medio lleno y no medio vacío y la realidad es que la pandemia, además del encierro, los miedos y el dolor por la pérdida de seres queridos, nos enseñó que somos más fuertes de lo que creíamos y más creativos e inteligentes de lo que pensábamos.

Muchos de nosotros venimos de países donde la situación económica siempre fue un problema. Y donde la delincuencia y la corrupción de los políticos son el pan de cada día. Entonces aprendimos a reinventarnos y a hacer limonada con los limones que nos cayeran… Dejamos de quejarnos y aprendimos a remar. A veces solos, a veces en grupo. La planificación y la disciplina no son precisamente las virtudes de nosotros, los hispanos, sin embargo, la improvisación ante escenarios difíciles -incluso desastrosos- nos ha hecho fuertes, decididos y muy creativos.

Tenemos agarre, tenemos ñeque, somos arrechos, somos chidos, cabrones, somos piola, pilas, bacanes, cancheros, y otras jergas (slangs) más, con las que llamamos a la gente valiente en nuestros países de origen.

LO QUE HICISTE EN CUARENTENA

Este artículo que estás leyendo es parte de la Revista Online, Nosotros Washington. La idea de esta Revista fue pensada hace un año, pero nunca le dediqué suficiente tiempo para desarrollarla hasta que llegó la cuarentena, y mi esposo una vez más me preguntó ¿y qué pasó con la Revista que querías hacer? Tenía razón. De repente me vi frente al computador buscando videos en YOUTUBE para aprender cómo diseñar páginas web en WORPRESS. Gracias Mi Amor por animarme a terminar lo que empecé hace un año.

Hoy hay miles de hispanos en Washington haciendo algo nuevo o simplemente olvidando sus miedos. Muchos estudiando inglés, finanzas, administración; aprendiendo a hacer postres, haciendo ejercicios, cuidando sus plantas, pintando la casa, tomando fotos, vendiendo ¿Y tú? ¿Qué estás haciendo en esta cuarentena? Porque gracias a Dios estamos vivos y aún hay mucho por hacer y agradecer en tiempos de pandemia.

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